Cuidados del Westie (El Mundo del Perro Diciembre 2013)

Aunque todo lo relativo a peluquería, será tratado en otro apartado de este artículo, sí que creemos necesario indicar que es necesario bañar a los perros después de una sesión de stripping.  Muchos de los que estén leyendo este párrafo, se echarán las manos a la cabeza diciendo que estamos locos, que eso reblandece el pelo, que la textura se pierde, que es contra natura, que no tiene sentido, que en la naturaleza un ”westie” no se bañaba después de su sesión de “Stripping” en las zonas de zarzas… Ellos en su entorno, utilizaban el hábitat existente para mantener su pelo, y también se “bañaban” (ríos, charcas, lodo) en dicho entorno, para camuflar los olores, para cuidar su piel…

Es por ello que creemos que la higiene no tiene contraindicaciones, más bien beneficios, y podemos afirmar que el pelo duro no se ablanda con los baños regulares. Esto y como es obvio, si se utilizan las gamas de productos adecuados para efectuar estos baños, y que gracias a los avances, existen variedades de productos de dermocosmética que nos ayudan al cuidado de nuestros “westies”. Podemos decir que a lo largo de los años que llevamos criando razas de pelo duro, hemos visto que es muy necesario el desinfectar, el nutrir y también que se produzca un correcto y adecuado cierre del poro al cual le hemos quitado ese pelo muerto.  

Pensemos por un momento en el momento en el que nos afeitamos o nos depilamos, y que de forma natural y casi instintiva, procedemos a nutrir y a aplicar productos para no tener problemas en nuestros poros capilares. A los “westies” (y en general a cualquier raza que se le aplique la técnica del “Stripping”), deberemos aplicar productos que ayuden a evitar las tan temidas foliculitis. Evitando las foliculitis, hacemos que exista una rápida, una correcta y sana recuperación del manto, y evitaremos problemas a futuro. Este es el principal motivo por el que decimos que hay que proceder a realizar un correcto baño después de realizar una sesión de stripping.

A nivel alimentario, existen diferentes variedades de alimentación y muchas posibilidades. Lo más importante es el cubrir todas sus necesidades básicas, tanto proteicas, como a nivel de vitaminas, y que disponga de la cantidad suficiente de ácidos grasos. Un correcto cuidado exterior de la piel, que es el principal elemento que separa el mundo exterior y sus constantes bacterias del organismo, deberemos ayudar a que se produzca también una correcta hidratación de la piel desde dentro. Las diferentes posibilidades (alimentación seca Súper Premium, BARF, YUM, etc.) deben garantizar que los nutrientes necesarios son aportados por cada toma alimentaria. Es obvio que nuestro “westie” necesita disponer de agua constantemente y que esta esté limpia fresca.

Deberemos también y dependiendo de nuestra zona de residencia, el proceder a realizar las correctas desparasitaciones tanto internas como externas. Internas, que  hay parásitos intestinales y que pueden ser transmitidos al ser humano, y no solamente esto, sino que alguno de ellos puede hacer peligrar la salud de nuestro “westie”. Externas, ya que no solamente una picadura de una pulga puede producir una alergia cutánea con el consiguiente miedo a este tipo de alergias, sino que determinados parásitos externos pueden producir problemas serios a nuestra mascota (Leishmania por medio de la picadura del mosquito flebótomo, Erlechia o Babesia transmitidas por medio de las picaduras de las garrapatas…). Estas vendrán determinadas por la influencia de cada parásito en base a las zonas de residencia, por los diferentes protocolos establecidos por los Ilustres colegios de Veterinarios.

Un mantenimiento básico es el secado de las almohadillas y de los dedos siempre que les tengan húmedos. La humedad hace posible la proliferación de hongos y levaduras por la piel, por lo que no deberemos facilitar a estos que puedan propagarse por la piel de nuestro “westie”. Si nosotros nos secamos bien después de bañarnos o nos limpiamos bien los pies después de acudir a una piscina pública, pensemos que nuestros “westies” tienen siempre sus dedos y almohadillas en contacto con el suelo y diferentes sitios en los que proliferan hongos y bacterias, por lo que si mantenemos una correcta higiene, quitando la humedad y haciendo que los espacios interdigitales no tengan pelo, la proliferación de estos se verá disminuida. También tendremos en cuenta las zonas del dedo en la que nace la uña, en la que también pueden acumularse bacterias, hongos y levaduras. Si la zona en la que residimos es muy húmeda, puede ser aconsejable el uso de fungicidas en estas zonas para evitar la proliferación de estos por el cuerpo de nuestro “westie”.

También, es muy importante el proceder a tener los oídos completamente limpios de pelo. En el oído medio del “westie” salen unos pelos hacia el exterior. El entorno en el que ellos viven en la actualidad, con miles de ácaros, polución de la ciudad, unido a la propia “cera” que segrega el oído para su protección, hace que el oído no pueda “respirar”, y que la acumulación de estos ácaros termine derivando en una otitis. Muchas de estas otitis pueden evitarse con un correcto mantenimiento del oído, retirando con una pinza o con los dedos, esos pelos que sobresalen, y una vez retirados, proceder a utilizar limpiadores óticos, los cuales nuestro veterinario nos dirá cuáles son los más adecuados.

Todo esto, unido a un ejercicio adecuado a su edad, nos facilitará el disfrutar de nuestro compañero de fatigas durante muchos años.

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